Dublín y su riqueza cultural

El viajero que decida acercarse a Dublin puede hacerlo con intenciones diversas, pero en cualquier caso disfrutará de una temperatura suave casi todo el año, de parques y paisajes que evocan épocas pasadas, y de paisajes propios de producciones como El señor de los anillos.

Concretamente, Dublin se sitúa al este de la isla, donde viene a parar el Liffey. Hoy día es una ciudad mediana anexionada a diferentes núcleos de población del Condado. En ella se puede disfrutar, como decíamos, de edificios pintorescos, del carácter jovial de sus habitantes y de una oferta cultural muy rica en cuanto a literatura, ya que en esta ciudad han vivido nombres como los de Bernard Shaw, Oscar Wilde, Bram Stoker, William Butler Yeats o Jonathan Swift.

También son muy conocidos en la capital de Irlanda los trabajos de James Joyce, autor de Ulises y otras muchas obras de importancia reconocida internacionalmente. Para los amantes de la literatura, Dublin es un lugar excepcional, ya que en esta ciudad se concentran algunas de las bibliotecas más importantes del país.

También hay algunos teatros en el centro de Dublin que no hay que perderse por nada del mundo, como The Gaiety o The Gate, cada uno especializado en un tipo de composición artística (no solo se dedican a las representaciones teatrales).

Otros tesoros que pueden ser encontrados en esta ciudad son el célebre libro de Kells, de la época celta, que no es el único atractivo celta que puede ser encontrado en los numerosos museos y bibliotecas, los cuales suelen guardar colecciones de esta época, que entronca en las raíces históricas del país.

Quienes disfruten con la naturaleza y el arte pueden aunar ambas cosas en el parque público de Stephen Green, en donde con frecuencia se exponen toda clase de obras de arte, aunque está claro que las obras más importantes se guardan en los museos de arte dublineses.

Y como todo no va a ser cultura, Dublín también reserva muchas sorpresas al caer el sol. Uno de los barrios más frecuentados por su actividad durante la noche es el Temple bar, y sitios específicos como el Thunder Road Café, ideal para tomar algo y escuchar buena música anglosajona.

De los clubs más sofisticados de Dublin hay que mencionar locales como The Dragon o The George. Para el colectivo gay también hay zonas por excelencia como The Front Lounge y otros muchos clubes situados en diferentes calles de la ciudad.

Es frecuente que haya actuaciones de música en directo por las calles y al aire libre. No hay que olvidar que esta ciudad además ha sido cuna de grandes bandas y músicos, como Thin Lizzy o The Script.

No hay que irse de la ciudad sin visitar el Trinity College aunque solo sea para admirar sus edificios. Se trata de la universidad más importante del país, y allí se puede contemplar también la estatua homenaje a Molly Malone, un monumento típicamente dublinés que hay que fotografiar a toda costa, además de como mínimo conocer la historia de esta mujer legendaria en esta universidad.

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